{"id":734,"date":"2021-06-15T10:31:10","date_gmt":"2021-06-15T10:31:10","guid":{"rendered":"https:\/\/panepica.si2.dev\/?page_id=734"},"modified":"2026-05-05T09:30:11","modified_gmt":"2026-05-05T09:30:11","slug":"la-epica-peninsular","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/panepica.si2.dev\/en\/la-epica-peninsular\/","title":{"rendered":"La \u00e9pica peninsular"},"content":{"rendered":"<h3 class=\"wp-block-heading\">Or\u00edgenes<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los or\u00edgenes de la \u00e9pica peninsular resultan oscuros y, pese a la existencia de voces que niegan su existencia con anterioridad al siglo XIII y ligan la redacci\u00f3n de los textos a iniciativa de autores cultos vinculados a centros mon\u00e1sticos o clericales, los ecos de antiguos cantares de gesta y las noticias sobre su difusi\u00f3n y aprecio reverberan ya en los textos desde finales del siglo XI, y afloran tambi\u00e9n en la historiograf\u00eda y poes\u00eda latinas del siglo XII. La c\u00e9lebre nota emilianense, una breve glosa al margen del c\u00f3dice 39 de la Real Academia de la Historia que contiene un testimonio de la <em>Cr\u00f3nica Albeldense<\/em>, fechada entre 1065 y 1075, certifica la difusi\u00f3n de la materia \u00e9pica carolingia en los reinos cristianos peninsulares ya en el siglo XI. La primera noticia sobre una \u00e9pica vern\u00e1cula peninsular, circunscrita a los reinos de Navarra y Castilla, aflora en el <em>Carmen de expugnatione Almariae urbis,<\/em> el llamado <em>Poema de Almer\u00eda<\/em>, una composici\u00f3n latina en verso que celebra la toma de Almer\u00eda por Alfonso VII en 1147 y que cierra el texto de la <em>Chronica Adefonsi Imperatoris<\/em> (c. 1147-1148). All\u00ed se menciona a Rodrigo D\u00edaz de Vivar junto con Alvar F\u00e1\u00f1ez, se vincula esta pareja con la de Rold\u00e1n-Oliveros, se denomina a Rodrigo, por primera vez en las fuentes escritas, como <em>Mio Cid<\/em> y se alude a que ese <em>Mio Cid<\/em> era objeto de cantos. Esa menci\u00f3n de 1147-1148 a \u00abIpse Rodericus, Meo Cidi saepe vocatus&nbsp; \/ de quo cantatur\u00bb certifica que el Cid era ya objeto de cantos y leyendas en las d\u00e9cadas centrales del siglo XII.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rodrigo D\u00edaz de Vivar (c. 1048 &#8211; 1099), el Cid Campeador, resulta el h\u00e9roe \u00e9pico castellano por antonomasia, y en torno a su vida giran tres de los cuatro poemas \u00e9picos conservados, as\u00ed como buena parte de los poemas \u00e9picos perdidos. El poema \u00e9pico castellano m\u00e1s conocido, estudiado y le\u00eddo es, sin duda, el <em>Poema de mio Cid, <\/em>conservado en un manuscrito \u00fanico copiado en el siglo XIV, pero compuesto en la segunda mitad del siglo XII o en los primeros a\u00f1os del siglo XIII; antes de 1207, en todo caso, como certifica la <em>subscriptio copiata<\/em> del manuscrito, donde se se\u00f1ala que este fue escrito o copiado por un tal Per Abbat en mayo de 1207. La menci\u00f3n del <em>Poema de Almer\u00eda <\/em>puede complementarse con algunas noticias sobre el Cid mencionadas en tres textos latinos del siglo XII, la <em>Historia Roderici <\/em>(c. 1185-1190)<em>, <\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"482\" height=\"673\" src=\"https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Gesta_Roderici_Campidocti-164.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-748\" srcset=\"https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Gesta_Roderici_Campidocti-164.jpg 482w, https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Gesta_Roderici_Campidocti-164-215x300.jpg 215w\" sizes=\"(max-width: 482px) 100vw, 482px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Historia Roderici<\/em>, RAH 9\/4922, fol. 75r<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">la <em>Chronica Naierensis <\/em>(c. 1195) y <em>el Carmen Campidoctoris <\/em>(c. 1190)<em>. <\/em>El primero es una historia latina de la vida de Rodrigo D\u00edaz de Vivar, en el segundo, tambi\u00e9n un texto historiogr\u00e1fico, se resumen y prosifican varios poemas \u00e9picos, entre ellos un *<em>Cantar de las particiones<\/em>, en el que se insertar\u00edan las haza\u00f1as del Cid en su mocedad como vasallo al servicio de Sancho II y guardi\u00e1n celoso de su memoria frente a Alfonso VI, a quien la leyenda hace responsable de la muerte de su hermano Sancho II, origen del tambi\u00e9n legendario episodio de la jura de Santa Gadea. El tercero es un paneg\u00edrico latino elaborado hacia 1190 que tiene como fuente la <em>Historia Roderici <\/em>y del que solo se han conservado poco m\u00e1s de un centenar de versos, que exaltan la figura de Rodrigo D\u00edaz de Vivar. Por \u00faltimo, en el que parece el texto en prosa romance m\u00e1s temprano, el <em>Libro de las generaciones y linajes de los reyes<\/em> (c. 1194-1196) o <em>Liber regum<\/em>, una compilaci\u00f3n geneal\u00f3gica, tambi\u00e9n reverberan ecos de la \u00e9pica. Por un lado, en este se menciona a Rodrigo D\u00edaz, al que se llama <em>Mio Cid el Campeador<\/em>, apelativo completo que solo se da en el <em>Poema de mio Cid <\/em>y, por otro, las noticias sobre su linaje y haza\u00f1as que recoge este texto, como la lanzada que propin\u00f3 el Cid al traidor Vellido Dolfos, asesino de Sancho II ante las puertas de Zamora, solo pueden proceder de uno o varios poemas \u00e9picos anteriores sobre la vida del Cid (\u00bfEl <em>Poema de mio Cid<\/em> y el *<em>Cantar de las particiones<\/em>?).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Rio-Arlanzon-Burgos-123rf-138-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-751\" srcset=\"https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Rio-Arlanzon-Burgos-123rf-138-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Rio-Arlanzon-Burgos-123rf-138-300x200.jpg 300w, https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Rio-Arlanzon-Burgos-123rf-138-768x512.jpg 768w, https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Rio-Arlanzon-Burgos-123rf-138-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Rio-Arlanzon-Burgos-123rf-138-2048x1365.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">El r\u00edo Arlanz\u00f3n a su paso por Burgos<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta cascada de noticias, hechos y datos acerca de Rodrigo D\u00edaz de Vivar, contrastada contra el fondo del a\u00f1o de 1207 que figura en el manuscrito de Vivar, \u00fanica fecha cierta y segura de todo el corpus testimonial \u00e9pico peninsular, apunta a la existencia de un ciclo \u00e9pico cidiano ya en la segunda mitad del siglo XII, cuya cabeza de serie pudo ser el *<em>Cantar de las particiones <\/em>y no el <em>Poema de mio Cid<\/em>: para muchos cr\u00edticos, como Mercedes Vaquero, el <em>Poema de mio Cid <\/em>resulta un texto tan singular y tan poco can\u00f3nico que no puede concebirse como el poema fundacional del g\u00e9nero \u00e9pico en la pen\u00ednsula ib\u00e9rica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es muy posible que antes de medidos del siglo XII se cantaran otros poemas \u00e9picos, hoy perdidos, como el *<em>Cantar de los infantes de Salas<\/em>, cuya composici\u00f3n se ha llegado a situar en el siglo XI, hacia el a\u00f1o 1000, o el *<em>Romanz del infant Garc\u00eda<\/em>, poco posterior. Si bien la existencia de estos textos resulta indudable gracias a su prosificaci\u00f3n en las <em>estorias <\/em>alfons\u00edes, grandes dudas ofrece su fecha de composici\u00f3n, pues la l\u00ednea que liga los textos con su cronolog\u00eda es tan delgada que puede quebrarse debido a posibles refundiciones y versiones, por lo que el l\u00edmite cronol\u00f3gico que nos es dado reconstruir para la \u00e9pica peninsular con el solo apoyo de la documentaci\u00f3n no puede ser anterior a finales del siglo XI (nota emilianense), frontera que separa la historia de la \u00e9pica de su prehistoria.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Caracter\u00edsticas formales y tem\u00e1ticas<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dos caracter\u00edsticas formales singularizan a la \u00e9pica castellana: 1\u00aa) el verso anisosil\u00e1bico, esto es, no sujeto a c\u00f3mputo sil\u00e1bico, dividido en dos hemistiquios separados por una censura o pausa; 2\u00aa) la rima asonante (fijada en la \u00faltima s\u00edlaba t\u00f3nica), quiz\u00e1 vinculada a tiradas o series asonantadas de extensi\u00f3n variable, si bien este \u00faltimo aspecto es objeto de controversia entre los cr\u00edticos. Pocas dudas hay tambi\u00e9n de que la \u00e9pica hisp\u00e1nica era un g\u00e9nero de difusi\u00f3n oral, esto es, se concibi\u00f3 para ser cantada y recitada; menos consenso y mayores controversias encierra la cuesti\u00f3n de si la g\u00e9nesis de los poemas \u00e9picos castellanos fue tambi\u00e9n oral.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De manera an\u00e1loga a otras tradiciones \u00e9picas europeas, la \u00e9pica castellana se caracteriza por la coexistencia de la transmisi\u00f3n oral con la escrita, recurre al uso de f\u00f3rmulas, ep\u00edtetos \u00e9picos y mezcla de estilo directo o indirecto. En muchos de estos recursos estil\u00edsticos y compositivos se aprecia un hondo influjo de la \u00e9pica francesa, cuya difusi\u00f3n en la pen\u00ednsula ib\u00e9rica resulta innegable, como ya se\u00f1alaron Colin Smith, Alan Deyermond o Alberto Montaner y ha constatado Pablo Justel en sus investigaciones m\u00e1s recientes. Privativo del solar hisp\u00e1nico parece ser el recurso limitado a la fabulaci\u00f3n novelesca, la escasa relevancia de elementos fant\u00e1sticos o sobrenaturales, la presencia de un marco hist\u00f3rico relativamente pr\u00f3ximo que sit\u00faa la \u00abedad heroica\u00bb (Castilla en los s. X-XI) cerca de la fecha de composici\u00f3n de los poemas \u00e9picos y un conocimiento exacto de la geograf\u00eda y sus habitantes, ya que muchos de los personajes que transitan por los poemas \u00e9picos tuvieron base real, como el Cid, Rodrigo D\u00edaz de Vivar, o el rey Alfonso VI, lo que se traduce en una marcada verosimilitud (mejor que realismo u historicismo) de la \u00e9pica castellana, ligada por siempre y para siempre a esa Castilla de los altos llanos y yermos y roquedas, de campos sin arados, regatos ni arboledas que espera, duerme o sue\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Transmisi\u00f3n directa<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La reconstrucci\u00f3n del mosaico de noticias y alusiones que recogen todos estos textos, latinos y romances, de la segunda mitad del siglo XII llevan a conjeturar la existencia de un *<em>Poema de mio Cid<\/em>, sustancialmente id\u00e9ntico al conservado en el c\u00f3dice de Vivar, con anterioridad a la fecha de 1207 que figura en el texto del testimonio \u00e9pico m\u00e1s antiguo conservado, el c\u00f3dice BNE VITR\/7\/17. El <em><strong>Poema de mio Cid<\/strong><mark style=\"background-color: rgba(0, 0, 0, 0);\"> <\/mark><\/em>se ha transmitido casi \u00edntegro, si bien el manuscrito presenta una laguna textual inicial y dos m\u00e1s en el interior, por lo que los 3730 versos conservados deb\u00edan ascender a unos 4000 versos en el original, cuya composici\u00f3n hay que situar en la segunda mitad del siglo XII.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Casi dos siglos posterior a la citada nota emilianense debe ser el <em><strong>Cantar de Roncesvalles<\/strong><\/em>, una adaptaci\u00f3n peninsular de la <em>Chanson de Roland <\/em>compuesta hacia la tercera d\u00e9cada del siglo XIII y conservada de manera fragmentaria, apenas 100 versos, en un bifolio manuscrito del siglo XIV que acusa una fuerte impronta navarra en su lengua. La cr\u00edtica suele considerar como poema \u00e9pico al texto llamado <em><strong>Mocedades de Rodrigo<\/strong><\/em>, una composici\u00f3n en verso precedida de un fragmento de prosa inicial conservada junto con una copia de la <em>Cr\u00f3nica de Castilla<\/em> (c. 1295) en el manuscrito Espagnol 12 de la <em>Biblioth\u00e8que Nationale de France, <\/em>copiado en el siglo&nbsp; XV. Algunos piensan que este texto, posiblemente redactado por un cl\u00e9rigo vinculado a la di\u00f3cesis de Palencia hacia 1345-1360, refunde un poema \u00e9pico anterior, una *<em>Gesta de las Mocedades de Rodrigo <\/em>(dif\u00edcilmente muy anterior a c. 1295); otros estiman, sin embargo, que no es posible conjeturar la existencia de tal poema previo y, en consecuencia, juzgan el texto conservado como una composici\u00f3n po\u00e9tica original, si bien de escaso valor literario, pues representa la decadencia del g\u00e9nero \u00e9pico. Por \u00faltimo, gracias al testimonio de la llamada <em>Cr\u00f3nica particular del Cid<\/em>, un texto impreso en Burgos en 1512 a instancias de Juan de Belorado, abad de Carde\u00f1a, se conoce la existencia de un poema \u00e9pico menor, el llamado <em><strong>Epitafio \u00e9pico del Cid<\/strong><\/em>.<\/p>\n\n\n\n<figure data-wp-context=\"{&quot;imageId&quot;:&quot;6a40d824262ed&quot;}\" data-wp-interactive=\"core\/image\" data-wp-key=\"6a40d824262ed\" class=\"wp-block-image alignright size-medium wp-lightbox-container\"><img decoding=\"async\" width=\"205\" height=\"300\" data-wp-class--hide=\"state.isContentHidden\" data-wp-class--show=\"state.isContentVisible\" data-wp-init=\"callbacks.setButtonStyles\" data-wp-on--click=\"actions.showLightbox\" data-wp-on--load=\"callbacks.setButtonStyles\" data-wp-on--pointerdown=\"actions.preloadImage\" data-wp-on--pointerenter=\"actions.preloadImageWithDelay\" data-wp-on--pointerleave=\"actions.cancelPreload\" data-wp-on-window--resize=\"callbacks.setButtonStyles\" src=\"https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/img012-150-205x300.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-752\" srcset=\"https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/img012-150-205x300.jpg 205w, https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/img012-150-701x1024.jpg 701w, https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/img012-150-768x1122.jpg 768w, https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/img012-150-1052x1536.jpg 1052w, https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/img012-150-1402x2048.jpg 1402w, https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/img012-150-scaled.jpg 1753w\" sizes=\"(max-width: 205px) 100vw, 205px\" \/><button\n\t\t\tclass=\"lightbox-trigger\"\n\t\t\ttype=\"button\"\n\t\t\taria-haspopup=\"dialog\"\n\t\t\tdata-wp-bind--aria-label=\"state.thisImage.triggerButtonAriaLabel\"\n\t\t\tdata-wp-init=\"callbacks.initTriggerButton\"\n\t\t\tdata-wp-on--click=\"actions.showLightbox\"\n\t\t\tdata-wp-style--right=\"state.thisImage.buttonRight\"\n\t\t\tdata-wp-style--top=\"state.thisImage.buttonTop\"\n\t\t>\n\t\t\t<svg xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" width=\"12\" height=\"12\" fill=\"none\" viewbox=\"0 0 12 12\">\n\t\t\t\t<path fill=\"#fff\" d=\"M2 0a2 2 0 0 0-2 2v2h1.5V2a.5.5 0 0 1 .5-.5h2V0H2Zm2 10.5H2a.5.5 0 0 1-.5-.5V8H0v2a2 2 0 0 0 2 2h2v-1.5ZM8 12v-1.5h2a.5.5 0 0 0 .5-.5V8H12v2a2 2 0 0 1-2 2H8Zm2-12a2 2 0 0 1 2 2v2h-1.5V2a.5.5 0 0 0-.5-.5H8V0h2Z\" \/>\n\t\t\t<\/svg>\n\t\t<\/button><figcaption class=\"wp-element-caption\">R. Men\u00e9ndez Pidal. <em>La \u00e9pica medieval espa\u00f1ola<\/em>, 1992<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es esta una brev\u00edsima composici\u00f3n de solo 6 versos destinada a ornar la tumba del Cid en Carde\u00f1a, sobre la que se habr\u00eda inscrito en piedra hacia 1400; la inscripci\u00f3n original se perdi\u00f3 debido a las modificaciones arquitect\u00f3nicas que sufri\u00f3 el enterramiento del Cid en el monasterio de Carde\u00f1a, pero por fortuna la <em>Cr\u00f3nica particular<\/em> <em>del Cid <\/em>acert\u00f3 a copiar los versos de la inscripci\u00f3n, que conocemos hoy gracias a su testimonio.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Transmisi\u00f3n indirecta<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Son solo cuatro, por tanto, los testimonios \u00e9picos directos que han sobrevivido hasta hoy a la p\u00e9rdida de c\u00f3dices y manuscritos y de cuya memoria han guardado recuerdo escrito las horas y los siglos pero, evidentemente, estos cuatro textos son una peque\u00f1a parte de lo que debi\u00f3 ser el corpus de la \u00e9pica hisp\u00e1nica medieval, g\u00e9nero cuyas fronteras cronol\u00f3gicas abarcar\u00edan, en una cronolog\u00eda laxa, los siglos XI-XIV.&nbsp; Si fijar el inventario de los poemas perdidos no es tarea sencilla y decidir la vida independiente un poema lo es mucho menos, lograr en este punto el consenso de la cr\u00edtica resulta de todo punto imposible, por lo que nos atendremos a las juiciosas observaciones de <strong>Alan Deyermond<\/strong> y <strong>Diego Catal\u00e1n<\/strong> acerca de esta \u00abliteratura perdida\u00bb medieval.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La segunda, la <em>Cr\u00f3nica de Castilla<\/em> (c. 1295), es una refundici\u00f3n seccional de la <em>Estoria de Espa\u00f1a<\/em> centrada en el reino de Castilla entre Fernando I y Fernando III, en la que la figura del Cid cobra un papel importante, con especial atenci\u00f3n a su juventud, hecho que ha llevado a pensar en un posible conocimiento y utilizaci\u00f3n de una *<em>Gesta de las Mocedades de Rodrigo<\/em>, posible fuente tambi\u00e9n de las <em>Mocedades de Rodrigo<\/em>, que no por casualidad se ha transmitido al final de uno de los manuscritos de la <em>Cr\u00f3nica de Castilla<\/em>. Por \u00faltimo, la <em>Cr\u00f3nica de 1344<\/em>, redactada en portugu\u00e9s en 1344 por el conde de Barcelos, bisnieto de Alfonso X, ha transmitido prosificada una versi\u00f3n refundida del *<em>Cantar de los siete infantes de Salas<\/em>, diferente de la que recogen los historiadores alfons\u00edes. De la primitiva redacci\u00f3n portuguesa no se ha conservado ning\u00fan original manuscrito, pero s\u00ed dos copias del siglo XV de una traducci\u00f3n castellana, realizada poco despu\u00e9s de la redacci\u00f3n de la obra, as\u00ed como cinco manuscritos portugueses de una segunda redacci\u00f3n de la cr\u00f3nica, compuesta c. 1400.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El <em>Cantar de los siete infantes de Salas<\/em>, una historia de traiciones y brutales venganzas familiares, parece ser el m\u00e1s antiguo de todos los poemas \u00e9picos castellanos, compuesto quiz\u00e1 a principios del s. XI, y sin duda se trata de uno de los m\u00e1s influyentes, como revela el planto de Carlomagno ante la cabeza de Turp\u00edn en el fragmento conservado del <em>Cantar de Roncesvalles<\/em>, inspirado en el lamento de Gonzalo Gustioz frente a las cabezas de sus hijos, los siete infantes de Lara, en el palacio de Almanzor. Los restos de asonancia y huellas de oralidad reflejados en las cr\u00f3nicas permitieron a Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal ensayar un intento de reconstrucci\u00f3n de lo que debi\u00f3 ser la gesta primitiva en una madrugadora obra de juventud: <em>La leyenda de los Infantes de Lara<\/em> (1896).<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Poemas dudosos<\/h3>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Monasterio-de-Arlanza-123rf-130-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-759\" srcset=\"https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Monasterio-de-Arlanza-123rf-130-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Monasterio-de-Arlanza-123rf-130-300x200.jpg 300w, https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Monasterio-de-Arlanza-123rf-130-768x512.jpg 768w, https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Monasterio-de-Arlanza-123rf-130-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Monasterio-de-Arlanza-123rf-130-2048x1365.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Ruinas del monasterio de San Pedro de Arlanza (Burgos)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los poemas \u00e9picos mencionados en el apartado anterior pertenecen a la categor\u00eda de lo probable y, pese a algunas voces discordantes, en general los cr\u00edticos f\u00edan su existencia al poderoso argumento del testimonio indirecto que proporcionan las&nbsp; cr\u00f3nicas. Otros posibles poemas barajados por la cr\u00edtica y adscritos al g\u00e9nero \u00e9pico entran de lleno en el terreno de lo improbable: as\u00ed es el caso, a nuestro juicio, de un hipot\u00e9tico *<em>Cantar de la Campana de Huesca, <\/em>de un *<em>Cantar de la condesa traidora <\/em>y de toda la producci\u00f3n \u00e9pica que Men\u00e9ndez Pidal conjetur\u00f3 compuesta en la etapa visigoda. Tampoco puede considerarse una composici\u00f3n \u00e9pica <em>stricto sensu<\/em> el <em>Poema de Alfonso XI <\/em>(1348), escrito en 2458 cuartetos octos\u00edlabos, ni el <em>Poema de Fern\u00e1n Gonzalez<\/em> (c. 1250), compuesto en cuaderna v\u00eda, por m\u00e1s que &nbsp;este aprovechara un anterior y hoy perdido *<em>Cantar de Fern\u00e1n Gonz\u00e1lez<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Pervivencia de la \u00e9pica<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El traslado en el a\u00f1o 1102 de los restos del Cid desde Valencia al monasterio de San Pedro de Carde\u00f1a, a escasos 10 km de Burgos, y los posteriores enterramientos en el monasterio de su mujer do\u00f1a Jimena y del primer obispo de Valencia, Jer\u00f3nimo de Perigord, crearon el caldo de cultivo ideal para que se gestara all\u00ed un incipiente culto cidiano. Al igual que sucedi\u00f3 con otros centros mon\u00e1sticos, los monjes explotaron la tumba del Cid y las reliquias cidianas, reales o supuestas, para atraer visitantes y donaciones, como han estudiado C. Smith e I. Zaderenko. Quiz\u00e1 a este culto cidiano se deba la afortunada conservaci\u00f3n del c\u00f3dice \u00fanico del <em>Poema de mio Cid<\/em>, que tal vez fuera una copia destinada al <em>scriptorium<\/em> de Carde\u00f1a, y sin duda el <em>Epitafio \u00e9pico del Cid<\/em> obedece a una iniciativa caradignense, pues se encontraba grabado en piedra en la tumba de Rodrigo. Como queda dicho, los monjes tambi\u00e9n contribuyeron a alimentar el mito cidiano con la elaboraci\u00f3n de una obra entre la historiograf\u00eda y la hagiograf\u00eda, la&nbsp;citada *<em>Leyenda de Carde\u00f1a<\/em>. Dos obras relacionadas con Carde\u00f1a, el <em>Libro de Memorias y aniversarios<\/em> (HSA HC:NS7\/1) y el llamado <em>Breviario de Carde\u00f1a de 1327 <\/em>(RAH c\u00f3d. 79), contienen detalles interesantes acerca del Cid y su familia, y m\u00e1s interesante resulta constatar que algunos de ellos solo pueden proceder de los textos \u00e9picos. La publicaci\u00f3n en Burgos en 1512 de la <em>Cr\u00f3nica particular del Cid<\/em> a instancias del abad de Carde\u00f1a redondea y confirma el importante papel desempe\u00f1ado por este monasterio como centro de culto cidiano y difusor de leyendas \u00e9picas. Precisamente gracias a este impreso se conocen dos textos que hasta tiempos recientes hab\u00edan pasado inadvertidos: el ya mencionado <em>Epitafio \u00e9pico del Cid<\/em> y la <em>Genealog\u00eda del Cid<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Son precisamente todas estas obras historiogr\u00e1ficas y geneal\u00f3gicas las que, parad\u00f3jicamente, conservaron viva la memoria de la \u00e9pica a lo largo de los siglos XV y XVI, cuya voz desapareci\u00f3 de las bocas de los juglares para refugiarse en las paginas de las cr\u00f3nicas y, desde estas, resurgir con voz nueva en el romancero: la historiograf\u00eda romance asfixi\u00f3 y ahog\u00f3 el g\u00e9nero \u00e9pico y, al tiempo, lo resucit\u00f3 en prosa para volverlo a revivir en verso en el romancero. Una parte de esos romances se inspira en los temas y motivos del ciclo \u00e9pico cidiano y, por haberse originado en la Edad Media (los romances m\u00e1s antiguos de los que se tiene constancia son del siglo XIV) se denominan \u00abromances viejos\u00bb, frente a los \u00abromances nuevos\u00bb que se popularizaron desde mediados del siglo XVI. Una de las publicaciones m\u00e1s relevantes es el <em>Romancero e historia del Cid<\/em> de Juan de Escobar, impreso en Lisboa en 1605.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"683\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Monasterio-de-Cardena-123rf-132-683x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-765\" srcset=\"https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Monasterio-de-Cardena-123rf-132-683x1024.jpg 683w, https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Monasterio-de-Cardena-123rf-132-200x300.jpg 200w, https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Monasterio-de-Cardena-123rf-132-768x1152.jpg 768w, https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Monasterio-de-Cardena-123rf-132-1024x1536.jpg 1024w, https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Monasterio-de-Cardena-123rf-132-1365x2048.jpg 1365w, https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Monasterio-de-Cardena-123rf-132.jpg 1672w\" sizes=\"(max-width: 683px) 100vw, 683px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Monasterio de San Pedro de Carde\u00f1a (Burgos)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El teatro \u00e1ureo herman\u00f3 estos dos g\u00e9neros, historiograf\u00eda y romancero, para dar lugar a una serie de comedias sobre los protagonistas de los antiguos poemas \u00e9picos. La m\u00e1s famosa, sin duda, es las <em>Mocedades del Cid<\/em>, de Guill\u00e9n de Castro (1605-1615), germen de la inmortal tragedia de Pierre Corneille, <em>Le Cid<\/em> (1636), obra maestra del teatro cl\u00e1sico franc\u00e9s. El Cid \u00e1ureo, el del romancero y el teatro, se parecen m\u00e1s al vasallo rebelde y altanero de las <em>Mocedades<\/em> que al estratega magn\u00e1nimo y mesurado del <em>Poema de mio Cid<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La excepcional labor editorial del fil\u00f3logo y bibliotecario real <strong>Tom\u00e1s Antonio S\u00e1nchez<\/strong> (1723-1802) rescatar\u00eda del olvido la \u00e9pica primitiva con la publicaci\u00f3n en letra impresa del <em>Poema de mio Cid<\/em> en su colecci\u00f3n <em>Poes\u00edas castellanas anteriores al siglo XV<\/em> (1779). Antes del siglo XVIII el texto era conocido solo por algunos pocos eruditos, como <strong>Juan Ruiz de Ulibarri <\/strong>o Prudencio de Sandoval, que pudieron consultar el c\u00f3dice \u00fanico en Vivar. A partir de la impresi\u00f3n de S\u00e1nchez se sucedieron las ediciones, entre ellas las de Damas Hinard (1858), Florencio Janer (1864) o <strong>Andr\u00e9s Bello<\/strong> (1881). La convocatoria de un concurso de la Real Academia Espa\u00f1ola en 1892 para premiar un estudio gramatical del <em>Poema de mio Cid <\/em>servir\u00eda de acicate a un jovenc\u00edsimo <strong>Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal<\/strong> (1869-1968) para presentar una edici\u00f3n acompa\u00f1ada de un vocabulario y un estudio ling\u00fc\u00edstico que, a la postre, se impondr\u00eda a otros cuatro candidatos en 1895, entre ellos Miguel de Unamuno. Con su edici\u00f3n del Cid, publicada entre 1908-1911, Men\u00e9ndez Pidal sent\u00f3 las bases para el estudio cient\u00edfico de la \u00e9pica, inaugur\u00f3 en Espa\u00f1a un modelo de edici\u00f3n de textos y fund\u00f3 una disciplina, la Filolog\u00eda, a la altura del estado de consolidaci\u00f3n y desarrollo que esta hab\u00eda alcanzado en Francia y en Alemania. El resto es historia viva de la Filolog\u00eda Espa\u00f1ola: gracias a Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal, el \u00faltimo de los juglares y el primero de los fil\u00f3logos, ayer como hoy, \u00abpolvo, sudor y hierro- el Cid cabalga\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"749\" src=\"https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Historia_del_famoso_cavallero_Rodrigo_de_Bibar_llamado_por_otro_nombre_Cid_Campeador_5-246-1024x749.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-767\" srcset=\"https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Historia_del_famoso_cavallero_Rodrigo_de_Bibar_llamado_por_otro_nombre_Cid_Campeador_5-246-1024x749.jpg 1024w, https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Historia_del_famoso_cavallero_Rodrigo_de_Bibar_llamado_por_otro_nombre_Cid_Campeador_5-246-300x220.jpg 300w, https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Historia_del_famoso_cavallero_Rodrigo_de_Bibar_llamado_por_otro_nombre_Cid_Campeador_5-246-768x562.jpg 768w, https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Historia_del_famoso_cavallero_Rodrigo_de_Bibar_llamado_por_otro_nombre_Cid_Campeador_5-246-1536x1124.jpg 1536w, https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Historia_del_famoso_cavallero_Rodrigo_de_Bibar_llamado_por_otro_nombre_Cid_Campeador_5-246.jpg 1820w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Copia del <em>Poema de mio Cid<\/em> de Juan Ruiz de Ulibarri (1596), BNE MSS\/6328<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Prontuario bibliogr\u00e1fico<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left wp-block-paragraph\">La mejor s\u00edntesis inici\u00e1tica sobre la \u00e9pica espa\u00f1ola sigue siendo, pese a su antig\u00fcedad, el librito de <strong>Alan Deyermond<\/strong>, <em>\u00abEl Cantar de mio Cid\u00bb y la \u00e9pica medieval espa\u00f1ola,<\/em> Barcelona, Sirmio, 1987, que puede complementarse con la m\u00e1s densas y complejas obras de <strong>Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal<\/strong>, <em>La \u00e9pica medieval espa\u00f1ola. Desde sus or\u00edgenes hasta su disoluci\u00f3n en el romancero<\/em>, Madrid, Espasa-Calpe, 1973 y <strong>Diego Catal\u00e1n<\/strong>, <em>La \u00e9pica espa\u00f1ola. Nueva documentaci\u00f3n y nueva evaluaci\u00f3n<\/em>, Madrid, Fundaci\u00f3n Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal, 2001.<\/p>\n\n\n\n<figure data-wp-context=\"{&quot;imageId&quot;:&quot;6a40d8242704e&quot;}\" data-wp-interactive=\"core\/image\" data-wp-key=\"6a40d8242704e\" class=\"wp-block-image aligncenter size-medium wp-lightbox-container\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"191\" height=\"300\" data-wp-class--hide=\"state.isContentHidden\" data-wp-class--show=\"state.isContentVisible\" data-wp-init=\"callbacks.setButtonStyles\" data-wp-on--click=\"actions.showLightbox\" data-wp-on--load=\"callbacks.setButtonStyles\" data-wp-on--pointerdown=\"actions.preloadImage\" data-wp-on--pointerenter=\"actions.preloadImageWithDelay\" data-wp-on--pointerleave=\"actions.cancelPreload\" data-wp-on-window--resize=\"callbacks.setButtonStyles\" src=\"https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/img007-142-191x300.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-769\" srcset=\"https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/img007-142-191x300.jpg 191w, https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/img007-142-652x1024.jpg 652w, https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/img007-142-768x1206.jpg 768w, https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/img007-142-978x1536.jpg 978w, https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/img007-142-1304x2048.jpg 1304w, https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/img007-142-scaled.jpg 1630w\" sizes=\"(max-width: 191px) 100vw, 191px\" \/><button\n\t\t\tclass=\"lightbox-trigger\"\n\t\t\ttype=\"button\"\n\t\t\taria-haspopup=\"dialog\"\n\t\t\tdata-wp-bind--aria-label=\"state.thisImage.triggerButtonAriaLabel\"\n\t\t\tdata-wp-init=\"callbacks.initTriggerButton\"\n\t\t\tdata-wp-on--click=\"actions.showLightbox\"\n\t\t\tdata-wp-style--right=\"state.thisImage.buttonRight\"\n\t\t\tdata-wp-style--top=\"state.thisImage.buttonTop\"\n\t\t>\n\t\t\t<svg xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" width=\"12\" height=\"12\" fill=\"none\" viewbox=\"0 0 12 12\">\n\t\t\t\t<path fill=\"#fff\" d=\"M2 0a2 2 0 0 0-2 2v2h1.5V2a.5.5 0 0 1 .5-.5h2V0H2Zm2 10.5H2a.5.5 0 0 1-.5-.5V8H0v2a2 2 0 0 0 2 2h2v-1.5ZM8 12v-1.5h2a.5.5 0 0 0 .5-.5V8H12v2a2 2 0 0 1-2 2H8Zm2-12a2 2 0 0 1 2 2v2h-1.5V2a.5.5 0 0 0-.5-.5H8V0h2Z\" \/>\n\t\t\t<\/svg>\n\t\t<\/button><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para el caso del <em>Poema de mio Cid<\/em>, resulta fundamental la s\u00edntesis de Alberto Montaner; Irene Zaderenko (eds.), A<em> Companion to the Poema de mio Cid<\/em>, Leiden, Brill, 2018 y el estudio de <strong>Colin Smith<\/strong>, <em>The making of the Poema de mio Cid<\/em>, Cambridge, Cambridge University Press, 1983<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<figure data-wp-context=\"{&quot;imageId&quot;:&quot;6a40d82427589&quot;}\" data-wp-interactive=\"core\/image\" data-wp-key=\"6a40d82427589\" class=\"wp-block-image aligncenter size-medium wp-lightbox-container\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"190\" height=\"300\" data-wp-class--hide=\"state.isContentHidden\" data-wp-class--show=\"state.isContentVisible\" data-wp-init=\"callbacks.setButtonStyles\" data-wp-on--click=\"actions.showLightbox\" data-wp-on--load=\"callbacks.setButtonStyles\" data-wp-on--pointerdown=\"actions.preloadImage\" data-wp-on--pointerenter=\"actions.preloadImageWithDelay\" data-wp-on--pointerleave=\"actions.cancelPreload\" data-wp-on-window--resize=\"callbacks.setButtonStyles\" src=\"https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/img014-140-1-190x300.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-768\" srcset=\"https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/img014-140-1-190x300.jpg 190w, https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/img014-140-1-650x1024.jpg 650w, https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/img014-140-1-768x1210.jpg 768w, https:\/\/panepica.si2.dev\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/img014-140-1.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 190px) 100vw, 190px\" \/><button\n\t\t\tclass=\"lightbox-trigger\"\n\t\t\ttype=\"button\"\n\t\t\taria-haspopup=\"dialog\"\n\t\t\tdata-wp-bind--aria-label=\"state.thisImage.triggerButtonAriaLabel\"\n\t\t\tdata-wp-init=\"callbacks.initTriggerButton\"\n\t\t\tdata-wp-on--click=\"actions.showLightbox\"\n\t\t\tdata-wp-style--right=\"state.thisImage.buttonRight\"\n\t\t\tdata-wp-style--top=\"state.thisImage.buttonTop\"\n\t\t>\n\t\t\t<svg xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" width=\"12\" height=\"12\" fill=\"none\" viewbox=\"0 0 12 12\">\n\t\t\t\t<path fill=\"#fff\" d=\"M2 0a2 2 0 0 0-2 2v2h1.5V2a.5.5 0 0 1 .5-.5h2V0H2Zm2 10.5H2a.5.5 0 0 1-.5-.5V8H0v2a2 2 0 0 0 2 2h2v-1.5ZM8 12v-1.5h2a.5.5 0 0 0 .5-.5V8H12v2a2 2 0 0 1-2 2H8Zm2-12a2 2 0 0 1 2 2v2h-1.5V2a.5.5 0 0 0-.5-.5H8V0h2Z\" \/>\n\t\t\t<\/svg>\n\t\t<\/button><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el caso de las <em>Mocedades de Rodrigo<\/em>, son imprescindibles las monograf\u00edas de <strong>Alan Deyermond<\/strong>, <em>Epic Poetry and the Clergy: Studies on the \u00abMocedades de Rodrigo\u00bb<\/em>, London, Tamesis Books, 1969 y <strong>Samuel G. Armistead<\/strong>, <em>La tradici\u00f3n \u00e9pica de las Mocedades de Rodrigo<\/em>, Salamanca, Universidad de Salamanca, 2000. Estos estudios pueden completarse con las ediciones m\u00e1s relevantes de los textos: las de Alberto Montaner, <em>Cantar de mio Cid<\/em>, Madrid, Real Academia Espa\u00f1ola, 2011, Leonardo Funes; Felipe Tenenbaum, <em>Mocedades de Rodrigo<\/em>, Woodbridge, Tamesis, 2004 y <strong>Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal<\/strong>, <em>Cantar de mio Cid. Texto, gram\u00e1tica y vocabulario<\/em>, Madrid, Espasa-Calpe,&nbsp; 1976-1980.Dos son las antolog\u00edas capitales para disfrutar de una lectura selectiva de los textos \u00e9picos: las <em>Reliquias de la poes\u00eda \u00e9pica espa\u00f1ola. Acompa\u00f1adas de epopeya y romancero, I<\/em>., Segunda edici\u00f3n. Reproducci\u00f3n de la ed. pr\u00edncipe de dos obras de R. Men\u00e9ndez Pidal, con una introducci\u00f3n cr\u00edtica de Diego Catal\u00e1n, Madrid, Seminario Men\u00e9ndez Pidal, UCM, 1980 y Carlos Alvar y Manuel Alvar, <em>\u00c9pica medieval espa\u00f1ola<\/em>, Madrid, C\u00e1tedra, 1994.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La lectura de estas 12 referencias acota un punto de partida razonable para adentrarse con confianza y seguridad en el mundo de la \u00e9pica medieval castellana.&nbsp;<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Or\u00edgenes Los or\u00edgenes de la \u00e9pica peninsular resultan oscuros y, pese a la existencia de voces que niegan su existencia con anterioridad al siglo XIII y ligan la redacci\u00f3n de los textos a iniciativa de autores cultos vinculados a centros mon\u00e1sticos o clericales, los ecos de antiguos cantares de gesta y las noticias sobre su [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":759,"parent":0,"menu_order":14,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"default","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"set","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"class_list":["post-734","page","type-page","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/panepica.si2.dev\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/734","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/panepica.si2.dev\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/panepica.si2.dev\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/panepica.si2.dev\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/panepica.si2.dev\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=734"}],"version-history":[{"count":58,"href":"https:\/\/panepica.si2.dev\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/734\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4664,"href":"https:\/\/panepica.si2.dev\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/734\/revisions\/4664"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/panepica.si2.dev\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/759"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/panepica.si2.dev\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=734"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}